Abriendo obturador: Zenén Calero, (el arquitecto de las formas) arriba a sus primeros 60 años.

ao10

Por Derbys H. Domínguez Fraguela
Fotos Julio César García Martínez

Se cumplen años porque alguien o algo, una especie de superstición, aunque sería mejor decir la costumbre, definió el día de nuestro nacimiento como una hermosa reiteración desde la cual crecemos durante cada segundo que pasa. Sin embargo, se pueden cumplir años diariamente o nunca, quiero decir, casi nunca. Si una persona es perezosa, y pasa frente a la realidad sin detenerse en ella, en sus enredados vericuetos, en sus prolongados misterios, quizás no cumpla años, sino días prestados en el mundo; pero si pensamos en alguien como Zenén Calero, 15 de Octubre de 1955, Diseñador Escénico, alguien que además de detenerse con profunda mesura en el misterio que es la realidad, y en cada uno de los detalles, mínimos o particulares, que conforman su esplendor, convirtiendo lo real en un pentagrama, o en una sinfonía de colores, además útiles, funcionales, concretos, porque encarnan directamente en marionetas que quieren, por alguna razón, ser humanas, y en paisajes que en ocasiones superan la belleza de la naturaleza, imitándola, coincidirán conmigo en que se pueden cumplir muchos años diariamente, sin perder, por supuesto, la frescura, el júbilo, la infancia. Quizás por eso me gustaría afirmar que Zenén Calero, siendo un elegido, es alguien que cumple, o puede cumplir diariamente 60 y muchos años más, algo que muy pocas personas pueden hacer en este mundo, claro, en el caso de Calero Medina son años de crecimiento espiritual y material, consagración al oficio de las formas, entrega, fidelidad al arte, a los muñecos, y a la escena; en fin, desarrollo de su universo estético, años de alegría, risa del color y las líneas, carcajadas de las formas y el diseño en general, años, como bien se pueden reconocer, de sabiduría, entregados al saber que él mismo reverencia en cada imagen.

Sabemos de antemano, por la multiplicidad de sus propuestas creativas, que dedicar un día completo – el día de su cumpleaños –  a la obra de Zenén Calero, no es suficiente para abordar cada una de las aristas que el creador, sin miedo alguno, y lleno de osadía, siempre reinventándose sí mismo, ha sido capaz de incorporar en su trabajo como diseñador o arquitecto de las formas, y mucho menos será suficiente un  día, solo un día, para devolverle de alguna manera la alegría, la esperanza, la fiesta de los colores que su obra nos entrega en cada momento.

Con estas prerrogativas, el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, la Casa de la Memoria Escénica, Teatro de las Estaciones, El Retablo, El Centro Cultural Pelusín del Monte y su hermoso jardín, guiados por Rubén Darío Salazar (director de Teatro de las Estaciones), festejaron el 60 cumpleaños de Zenén Calero Medina, y dedicaron, por lo mismo, la gracia y la furia del día en su nombre.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Sabemos de antemano, por la multiplicidad de sus propuestas creativas, que dedicar un día completo – el día de su cumpleaños –  a la obra de Zenén Calero, no es suficiente para abordar cada una de las aristas que el creador, sin miedo alguno, y lleno de osadía, siempre reinventándose sí mismo, ha sido capaz de incorporar en su trabajo como diseñador o arquitecto de las formas, y mucho menos será suficiente un  día, solo un día, para devolverle de alguna manera la alegría, la esperanza, la fiesta de los colores que su obra nos entrega en cada momento.

Con estas prerrogativas, el Consejo Provincial de las Artes Escénicas, la Casa de la Memoria Escénica, Teatro de las Estaciones, El Retablo, El Centro Cultural Pelusín del Monte y su hermoso jardín, guiados por Rubén Darío Salazar (director de Teatro de las Estaciones), festejaron el 60 cumpleaños de Zenén Calero Medina, y dedicaron, por lo mismo, la gracia y la furia del día en su nombre.

A las 10 de la mañana, cuando el anfitrión hizo entrada en la Galería La Vitrina de la Casa de la Memoria Escénica, y después de recibir las felicitaciones cantadas por el grupo de amigos y compañeros que impacientemente aguardaban su aparición, Ulises Rodríguez Febles, director de la Casa, dejó inaugurada la exposición fotográfica Zenén Calero: Adentro, afuera, del fotógrafo Julio César García, consistente en 20 instantáneas que recogen, en principio, al importante diseñador en plena faena creativa, mientras confecciona sus obras en el Taller; hay una foto, la primera, que capta sus manos, y en ellas, el ímpetu de la creación mientras recorta y pega, con sumo cuidado, pedacitos de papeles sobre una estructura que de seguro será un títere; después la cámara de Julio se detiene minuciosamente en momentos escénicos, son importantes puestas en escenas del grupo de Teatro Las Estaciones: Pedro y el lobo, (2002), Los zapaticos de rosa, (2007), El Patico feo, (2006), Por el monte carulé (2009), Una niña con alas (2009), Pinocho corazón madera (2011), Canción para estar contigo (2011), Burundanga (2012), Alicia en busca del conejo blanco (2013), Cuento de amor en un barrio barroco (2014), El irrepresentable paseo de Buster Keaton (2014); puestas en escena en las que algunas de sus creaciones de estos últimos años, sus diseños escenográficos y sus títeres, están siendo actuados o representadas por disímiles actores de Las Estaciones (su grupo), y por lo mismo, hablan, ríen, respiran, viven, miran con ojos de humanos al que los mire a ellos. A continuación, y después de que Ulises presentara la muestra del mes en la sala Abelardo Estorino -consistiendo esta en la exposición de 17 libros diseñados e ilustrados por Zenén Calero para algunas de las más importantes editoriales Cubanas, y foráneas, Ediciones Vigía, Ediciones Matanzas, Editorial Gente Nueva, Fondo Editorial de Casa de las Américas, Ediciones Aldabón, y Colección Titirilibros, sello editorial de Zaragoza, (España)- quedó inaugurado en la misma sala Estorino el Coloquio 60 Caleros, que moderado por Mayté Hernández Lorenzo, (Directora del departamento de promoción y prensa de la Casa de las Américas), sentó en la mesa a cuatro importantes estudiosos de la obra del diseñador.      En un primer momento Yudd Favier (teatróloga y asesora dramática  de Teatro de Las Estaciones) abordó la destreza y la capacidad con que Zenén Calero es capaz de producir belleza para la contemplación sin que esta deje, por lo mismo, de ser útil, necesaria, medida, exacta, incluso práctica, en función de sus muñecos y esos mundos posibles, casi imposibles, que para la escena construye; después Norge Espinosa (poeta, dramaturgo, crítico y asesor teatral) se detuvo en la relación de Zenén Calero con los autores clásicos, siendo él mismo, Zenén, un clásico de nuestros días, presente en la sala y en el teatro de figuras más importante de Cuba en estos tiempos, vivo; Ulises Rodríguez Febles, (dramaturgo, investigador) desde su perspectiva de dramaturgo, analizó el modo en que Zenén usa o se sirve de las estructuras dramatúrgicas para alcanzar lo que quiere con las formas, apoyándose, por supuesto, en el dramaturgo, pero haciendo lo que él quiere o desea, con el diseño y las propuestas espaciales; Blanca Felipe, (dramaturga, asesora teatral) realizó un estudio acerca de la  obra gráfica  en Zenén Calero, y la importancia de este artista dentro de la historia del cartel cubano a partir de los realizados para los 11 Talleres Internacionales de Títeres, que desde 1992 se realizan en la ciudad de Matanzas; para finalizar, Armando Morales (diseñador, actor, titiritero, director del Guiñol Nacional) resumió la obra de Zenén Calero, desde sus comienzos en Teatro Papalote, con René Fernández Santana hasta los días que corren hoy, en Teatro de las Estaciones, para definir a Zenén como uno de los más grandes artistas de las Artes Plásticas cubanas, que sin separarse de los muñecos y las escenografías, los retablos, está a la altura de Amelia Peláez, Wilfredo Lam, o René Portocarrero. Al finalizar Zenén agradeció los comentarios de los participantes, la presencia del público; argumentó, desde su experiencia personal, algunos detalles internos de su trabajo como diseñador, y recordó la labor de la atrezzista Jacqueline Ramírez, explicando la importancia que para él, como hacedor de títeres, revierte el taller, pues en vez de impartir una clase o sus enseñanzas de manera frontal prefiere sentar al alumno o aprendiz en su mesa y perderse con él en el conocimiento.

En la tarde, precisamente a las 3, y en la Sala Pepe Camejo, escenario de Teatro de las Estaciones, su casa, se reunieron un grupo de actores, músicos, bailarines, y poetas, que le ofrecieron algo de lo mejor de sus repertorios y creaciones, poemas escritos especialmente para él, coreografías, bailes, música y canciones interpretadas esencialmente en su nombre. Fue un espectáculo concebido por Rubén Darío Salazar, y contó con la presencia de Freddy Maragotto, Arneldy Cejas y Erduyn Maza de Teatro La Proa, Danza Espiral, actores del grupo Teatro de Las Estaciones, y los poetas Isolina Bellas, Israel Domínguez, y quien escribe estas páginas. Después de cantar a coro con el teatro completo esa hermosa canción de Fito Páez Un vestido y un amor, las más importantes instituciones culturales de esta ciudad, entregaron regalos al homenajeado, y al final pasamos al Jardín de Pelusín del Monte, (el patio de la institución), donde se picó un pastel en nombre de Zenén.

Los amigos del diseñador, alegres, satisfechos, pero endeudados con el artista y su obra, cerraron muy arriba el día en que Zenén apareció en el mundo, queriendo seguramente apoderarse de las formas y manchar el infinito de 60 colores distintos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s