Un arte de cámaras, de calle y de muñecos

5.rdl_sk

Por Dania del Pino Más
Foto: Serge Koutchinsky

La calle es un espacio de convivencia ancestral, una zona de encuentro en la cual convergen disímiles expresiones y prácticas culturales, cimentadas en las tradiciones de su gente con la misma fuerza de la arquitectura que le da vida. Como sitio de socialización deviene plaza de protestas públicas, agitación política o intervenciones artísticas. Y desde antaño, el teatro de calle ha sido también una de las más trascendentales formas del arte escénico en tanto subvierte la dinámica cotidiana de los transeúntes y violenta los principios de civilidad en pos de una experiencia estética.

Por ello la importancia reforzada de este boletín titiritero que pretende, a través del lente, recoger algunas prácticas en las que la calle ha recibido a los muñecos como protagonistas esenciales. Confluyen aquí imágenes de grupos nacionales como Teatro Andante, de Granma; o El Mirón Cubano, de Matanzas, con un colectivo de alcance internacional como Royal De Luxe, referente imprescindible del más connotado arte callejero contemporáneo.

En cada caso, lo más atractivo de sus imágenes no es solo la relación establecida entre el espacio público, convertido en escénico, y los muñecos que sostienen la puesta, sino el instante de interacción que atrapa la cámara entre el títere y el público. A diferencia del teatro de sala, el espectador en muchos casos es sorprendido por el muñeco, convocado a un encuentro que rompe la convención de la vida cotidiana para transformarla y subvertirla. Los espectáculos de espacios públicos quiebran el tiempo real de los pasantes y establecen su propio ritmo, en un ejercicio de seducción que de alguna forma constituye una lucha de contrarios. El títere se convierte entonces en un intermediario, una herramienta de conciliación entre ambas partes que cautiva precisamente por su carácter extracotidiano, por sus aptitudes para hacer aquello que no está al alcance de los hombres.

Teatro El Mirón Cubano dirigido por Francisco Rodríguez, que exhibe en la portada de este boletín uno de sus más recientes espectáculos: El Viejo y el Mar, surgió en Matanzas hace más de cuatro décadas y por más de veinte años ha convertido la calle en su mejor escenario. El títere constituye en este caso, un recurso para extrañar al espectador y animarlo a interactuar con él y con la historia de la ciudad. Tal vez por eso el protagonista de una obra como esta viene a ser el animal que una y otra vez intenta atrapar el viejo. En una ciudad de puentes, de playas hermosas y una bahía inolvidable, el espectador presencia la lucha entre un hombre y un pez, y en ese nivel de tensión, análogo a la lucha entre títere y titiritero, radica la esencia de la obra y la mayor generación de sentidos en el público, que espera siempre ansioso una posible victoria.

Y es que el títere en este grupo adquiere una dimensión especial no solo por la belleza de su diseño o la efectividad de su uso como personaje, sino porque también, y recuérdese que Matanzas es la ciudad de los títeres en Cuba, algunas obras encierran un lenguaje metatitiritero, que parte desde puestas tan memorables como De la extraña y anacrónica aventura de Don Quijote en una ínsula del Caribe y otros sucesos dignos de saberse y o representarse (1994), dirigida por su primer líder artístico, Albio Paz, igualmente capturadas en esta pequeña galería. Ahí se establece un juego de representaciones en el cual Don Quijote confunde retablo y realidad, con esa lucidez paradójica que lo caracteriza, para decirnos, efectivamente, que los títeres tienen vida propia.

El grupo granmense Teatro Andante llega a estas mismas páginas en un último disparo a dos de sus espectáculos: Ay, Margarita y De Bufo Nada. Si bien el Mirón matancero guarda una relación entre el muñeco y el espacio urbano, en este caso esa relación se establece con las más intrincadas comunidades orientales. El títere ha surgido muchas veces de elementos de la naturaleza en los espacios rurales donde el colectivo realiza sus investigaciones y procesos de trabajo. La interacción con el espacio público condiciona aquí el plano temático y estético de las creaciones del grupo. El diseño y la concepción de los personajes parten de las tradiciones de la zona, de sus historias heredadas y condiciones de vida.

Tanto en estas dos obras como en Los sueños de la feria que nos ofrece la sección rebelado nacional, los muñecos varían en cuanto a diseños y formatos y en esa variedad, ofrecen amplias posibilidades de interacción con niños y adultos. Los conflictos de los hombres que viven en las comunidades están contenidos en sus títeres, en las expresiones que logramos vislumbrar en estas imágenes y las maneras en las que son recibidas por el espectador. Títere y público comparten formas de lenguaje, vestuario, tradición musical y danzaria, para ofrecerle igualmente un abanico de posibilidades ante sus propios dilemas como sociedad.

Impacto extraordinario tiene para quienes han disfrutado de sus obras, el colectivo francés Royal De Luxe. Fundado desde 1979, el grupo interviene el espacio urbano para resaltar su importancia y combina el uso de muñecos con elementos de la vida moderna, siempre con un marcado sentido crítico. Para ello desarrollan distintas vertientes espectaculares que van desde contar una historia dentro de la ciudad seguida por el público a lo largo de tres días, hasta el llamado “accidente teatral” que intenta intervenir las calles sin comunicación previa, donde son determinantes el azar y la sorpresa, y pueden haber escenas insólitas representadas sobre una veintena de vehículos, trastornando el trayecto cotidiano de los habitantes.

La mayoría de estas dramaturgias espectaculares se acompañan de un humor hilarante que bebe de formas populares y se adapta a las características de la ciudad en la que son presentadas. Con un elevado nivel de espectacularidad, los muñecos poseen gran formato, son figuras majestuosas que demandan grúas y  un amplio equipo de trabajo para su manipulación, las cuales muchas veces parecen irse de las manos del hombre. Guardan en su repertorio personajes míticos como los gigantes, reflejado un ejemplo en una de las imágenes que muestra la sección zoom internacional, y que ha recorrido el mundo causando sensación a las enormes multitudes que moviliza De Luxe.

La historia del títere trasciende las salas teatrales, se inscribe en múltiples espacios y demuestra, una vez más, la veracidad de su uso. El titiritero llega a la calle con un nuevo reto: insertar coherentemente la historia urbana, los elementos que le ofrece el espacio público y sus dinámicas cotidianas en pos de generar nuevos sentidos en el transeúnte más insólito. La fotografía viene luego con su carácter testimonial y su intención desbocada de atrapar recuerdos, nos regala un instante de prodigio, y convierte lo efímero en  un arte también de cámaras, de calle y de muñecos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s