Presentado el 6to número de Lente titiritero el pasado día 5 en la sede de la UNEAC Matancera

1. portada

Por: Ulises Rodríguez Febles

En el lente: Títeres en televisión

Breve introducción o descripción de una galería de imágenes

Lente titiritero rinde homenaje a los títeres en la televisión y propicia admirar en sus diferentes secciones las imágenes de Barquito de Papel, Sopa de palabras, Tía Tata cuenta cuentos o el programa chileno 31 minutos.

Indagación y búsqueda nos llevan al pasado y presente de la historia del títere en la televisión, para recordar, entre otros, a los hermanos Camejo, a María Antonia Fariñas, Julio Lot y a Julio Cordero.

Primer flash: En su portada vemos al Gato Mininis, creado por Jesús Castillo con su poética disparatada y alucinante que nos sumerge en una fabulación afiebrada, mientras un texto alusivo nos recuerda que Barquito de Papel se produce en Matanzas, la Atenas de Cuba, desde hace catorce años, con la persistencia de soñadores que dejan su vida creando seres, a los que después dan la vida, con un aliento de músculos, nervios y sensibilidad.

Segundo flash: Otros personajes del programa matancero aparecen en último disparo. La Rana Tontina, el profesor Tubisterri Tres Cotorras y los alumnos Memo Caraeguata y Kiko Kromoyoyo, que nos llevan a esa galería extensísima de seres raros, que le han nacido a la televisión nacional desde la ciudad donde en 1962 nació el germen de una tradición titiritera que se solidifica, ramifica y crece.

Tercer flash: ¡Abracadabra: Sopa de palabras!, emerge en nuestra pantalla con sus títeres hace catorce años, revelando historias y personajes nos llevan a indagar y aprender, mientras nos divierten con sus travesuras.

Cuarto flash: En Zoom internacional el programa chileno 31 minutos, serie de televisión creada por la productora Aplacplac, trasmitida desde marzo del 2003 por la Señal de Televisión Nacional de Chile y visto en países como Colombia, España, Argentina, Uruguay y Brasil. El nombre del programa es una parodia a 60 minutos, noticiero TVN en los años 1980.

Quinto flash: negativo salvado, nos entrega el Combo de Los Yoyos y una imagen del cuento dentro del programa Tía Tata cuenta cuentos y por lo tanto a Julio Cordero, creador entre muchos otros, de estas historias que nos conmovieron cuando éramos pequeños, mientras nos arrancamos una barba como El Viejo Jotavich, una de sus criaturas inolvidables.

 De la memoria.

Uno piensa en el títere en la televisión y recuerda a los Muppets Show, de Jim Henson y Tía Tata cuenta cuentos. Sintetizo una imagen y veo a La Rana René (Kermit). Luego me quedo con el sonido del caballo de Pepe Pan, que se queda ahí, como anidado en mis recuerdos, aún galopando. El rostro de Pelusín del Monte, aparece en un primer plano y veo los detalles de sus ojos azules. Otro y veo a Toqui, tras una mariposa, escucho su voz, recuerdo su vestuario y su rostro.

Pero estos son solo fragmentos que persisten en mi memoria; porque cada uno vive con la suya.

El títere en la televisión tiene otros códigos, otros lenguajes, otras maneras de expresarse, mientras la cámara los eterniza; sin dejar de tener el espíritu ancestral que sobrevive a pesar de las tecnologías.

Cada imagen dignificada por Lente titiritero nos lleva a la raíz, de la primera vez que aparecieron los muñecos gracias a Pepe y Carucha Camejo en las trasmisiones de CMQ Televisión en 1950, en sus espacios en Krestolandia, con piezas de destacados dramaturgos de Latinoamérica y Cuba.

Nos remite a la aparición en Unión Radio – TV de Títeres criollos, en el que colaboraron figuras imprescindibles como Vicente Revuelta o Maruja García; nos lleva a 1953 y el Jardín de Maravillas de María Antonia Fariñas y a la primera vez que apareció Las aventuras de Pelusín del Monte, dirigido por Julio Lot, en 1961.

Sus imágenes nos revelan el papel de vanguardia de la televisión matancera, los programas que hoy dignifican al títere y a la figura de Julio Cordero, un clásico imprescindible, el hombre que sintetizó con su obra el legado heredado de sus antecesores. Las imágenes nos llevan a cruzar esos recuerdos históricos, que nos lanzan al futuro. A lo hermoso y a lo complejo de hacer títeres para la televisión y a la efectiva vía en que estos llegan a nuestros hogares, sensibilizan nuestros hijos, que no conocieron a Pepe Pan, ni a Jotavich; pero hoy admiran a otros, esos héroes imprescindibles, que desde la pantalla, permiten que volemos a la luna y caminemos sobre ella.

Quizás este boletín más que otro, nos alerta y nos llama a recuperar esa historia de pioneros que nos dejaron los Camejos, en una televisión que nacía y que presentaba al títere como una opción de la belleza y la inteligencia humana.

Quizás nos llama a respetar y a enaltecer la identidad que vive en nosotros escondida, cuando los personajes de nuestra infancia asoman en un rincón del cerebro, para llamarnos desde la pantalla a sumergirnos en un universo de sueños y verdad creativa.

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