8vo número de Lente titiritero

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Urbi et orbi, el títere
Por Omar Valiño

Entre nuestras obstinadas iniciativas en torno al teatro, persiste en los últimos años Lente titiritero. Tenía que surgir en Matanzas, motivada por la urbe que encadena acciones continuas a favor de la escena titiritera cubana e internacional. Bajo el manto fundacional del Papalote de René Fernández y el permanente impulso de Las Estaciones, de Zenén Calero y Rubén Darío Salazar, ambos puntos en presente, la así llamada ciudad de los puentes cumple plenamente con su calificativo para el universo de la animación de figuras: traza, comunica, enlaza. De ahí que este boletín, por igual, y siempre en crecimiento, indague y refleje los caminos del títere en Cuba y el mundo.
Esta edición quiere significar en particular el papel de la juventud dentro de esta especialidad en nuestra isla, a propósito de los 30 años de la Asociación Hermanos Saíz. Por naturaleza una organización de participación y promoción de los jóvenes, pero cuyo horizonte no termina en ellos mismos, sino que irradia arte hacia todos los públicos.
Lente t… no puede reflejarlo mejor. De principio a fin desgrana imágenes de colectivos cubanos, de distintas partes del país, cuyos resultados no podrían concebirse sin el aporte decisivo de actrices y actores todavía en formación, después de su paso por las escuelas de arte, más ya sólidos en el desempeño y la voluntad.
Ahí están. Armando la orquesta de Superbandaclown los de Teatro Tuyo, de Las Tunas, payasos y animadores de objetos al mismo tiempo. Populares y simpáticos en el dueto de Los Pintores de Santa Clara. Exploradores delicados de nuevos espacios los del Guiñol Guantánamo. Volcados a la calle con figuras en el caso del Mirón Cubano. Y no había luz, de Puerto Rico, también son jóvenes que vinieron a clausurar el reciente Taller Internacional de Títeres de Matanzas. Y todos comparten páginas con el veterano Guiñol de Remedios, en homenaje a sus años y a su desaparecido director Fidel Galbán.
Siempre hay juventud en el teatro, pero no siempre es visible en toda su extensión, la cualidad que esparcen con su trabajo. Lente titiritero las focaliza en primer plano, como realidades y como representación de tantos, y abre el obturador.

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Abriendo obturador: De una Banda Súper Clown

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Por Dunielys Díaz Hernández

Antes del estreno en Matanzas de Súper Banda Clown por Teatro Tuyo en la Sala Pepe Camejo, ya su director Ernesto Parra había comentado que era el espectáculo más complejo en la historia de la agrupación.

Lo precedía además el Gran Premio en el Festival Aquelarre del que todavía se hacían ecos los medios de comunicación; sin embargo, ninguna de estas señales logró realmente vaticinar la realidad del virtuosismo.

Ernesto Parra asegura que Teatro Tuyo siempre va por más y es totalmente cierto. “Súper Banda Clown es un paso en el crecimiento propio, implica rigor técnico actoral, siete actores en escena complejiza además nuestra modalidad.  Toda la música se hace en vivo y nadie poseía antes ningún conocimiento musical. Para el montaje de la pieza recibimos entrenamiento durante varios meses con profesores de canto e instrumentistas, queríamos que existiera dominio real en la ejecución de cada instrumento”.

Desde la actuación, en la que no se descuida ni el más mínimo elemento clownesco, hasta la limpieza con la que se llega a interpretar el Chan Chan, articulan de forma exquisita una historia que deja ver las diferentes maneras en que reaccionamos ante el poder.

“Súper Banda Clown es lo que le ocurre a una orquesta de cámara que espera por su director para comenzar el concierto, pero el director no llega y envía la batuta. Se desencadena así uno de los temas de la obra que es la imposición de criterios, además del respeto a la diversidad y la conservación del patrimonio musical entre otros tópicos.”

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Abriendo obturador: Ernesto Parra y el camino para volver a ser niños

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Por Dunielys Díaz Hernández

Para Ernesto Parra, director de Teatro Tuyo de las Tunas y brújula de la estética del Clown en Cuba, desde que venimos al mundo, todos somos potencialmente payasos. Dicho así, pudiera parecer fácil o una condición inherente, pero todo se complejiza cuando agrega “que solo se trata de volver a ser niños”, entonces se convierte casi en oficio de alquimistas.

Recientemente llegó a Matanzas convocado por Rubén Darío Salazar para impartir un taller sobre el arte clownesco en la Sala Pepe Camejo, o mejor, para compartir los faros que ha descubierto Teatro Tuyo en una travesía de 18 años. Porque Ernesto habla sin aires de academia (aunque tanto se precise una escuela cubana de clown), lo hace desde la sencillez sin jerarquías, como un niño que ha descubierto después de tanto desmontarlo cómo funciona un juguete.

“El payaso no es otra cosa que un niño en sus tres primeros años de vida. Justamente con el taller intentaremos regresar a la infancia, a perder el miedo al ridículo y a las torpezas,  a despojarnos de prejuicios. Es un camino de búsqueda interior, no para encontrar un personaje e interpretarlo,  sino para encontrarlo dentro de ti, porque lamentablemente hemos crecido, somos adultos y perdimos el payaso.”

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Abriendo obturador: Pelusín del Monte: un niño de 60 años

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Eres el único niño, de todos los que lo hemos intentado, que continuará así, niño por fuera y por dentro.

María Laura Germán

Por Dunielys Díaz, periodista de la Emisora Provincial Radio 26

Pelusín del Monte pudo haber sido un títere de paso, morirse en el olvido cuando era aún más niño o envejecer quizás en la alforja de algún titiritero porque le habrían salido demasiadas canas para ser representado.  Pero, cuando las cosas nacen desde los epicentros, se vierte sobre ellas una suerte de inmortalidad como un jarro de leche caliente de la abuela Pirulina.

El Peluso es un niño de sesenta años y niño al fin, merece su fiesta con Cumpleaños feliz,  la presencia de quienes le quieren bien y como en toda reunión familiar, hablar de los que ya no están.

El Centro Cubano de la UNIMA, la Casa de la Memoria Escénica, Teatro de Las Estaciones y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas en Matanzas celebraron las seis décadas del títere nacional, creado por Dora Alonso y diseñado por Pepe Camejo.

“Tal vez no tenían conciencia en ese momento de lo que estaban logrando con lo autóctono en los tiempos  de Superman y los comics. Pelusín del Monte y Pérez del Corcho es un títere medularmente cubano, aunque se polemice sobre el porqué de su pelo rubio y sus ojos verdes. Es un niño campesino con ascendencia española nacido en la Finca Recreo”, expreso Rubén Darío Salazar durante el encuentro.

Mirta Beltrán Camejo donó  a los archivos de la Casa de la Memoria Escénica, libretos originales firmados por   Carucha Camejo y develó después la sexta escultura* del Museo de Estatuas de la Dramaturgia Cubana, inspirada esta vez en Pelusín del Monte, que te recibe con una mirada traviesa y el tirapiedras en el bolsillo de su guayabera.

Armando Morales, director del Guiñol Nacional e integrante del elenco original, envió sus palabras por escrito en las cuales confesaba anécdotas sobre la salida al aire del programa televisivo Aventuras de Pelusín del Monte desde los sótanos del Focsa el 22 de julio de 1961.

Cuentan quienes lo vivieron que en el horario de su trasmisión los niños se trasladaban hacia las pocas casas donde había televisor, “cual si fuese la telenovela de turno”.

Pero Pelusín no tuvo una infancia solo del color de los marpacíficos.  “Apareció por esos entonces el personaje de Peluchín de alguien que claramente quería imitar a Dora, en protesta los directores del Guiñol abandonaron la televisión y el Peluchín salió al aire, pero por poco tiempo pues fue suspendido por bajo rating. Pelusín, a golpes y porrazos, es nuestro títere nacional”, alegó Morales.

Y en esa defensa no podría faltar el nombre de Freddy Artiles, uno de esos tíos del Peluso que partió demasiado pronto, pero la albacea de sus sueños y desvelos, Mayra Navarro, además maestra de la narración oral, aceptó la propuesta de Rubén Darío Salazar   de retomar los 200 guiones del programa televisivo Despertar con Pelusín, siendo enamorada del mismo modo que tiempo atrás lo hiciera Freddy con Dora Alonso para desempolvar libretos dormidos en un cajón.

La escritora era altamente celosa con su personaje, tanto así que en cierta ocasión llegó a decir que era su primer hijo, parecido a ella en lo físico y en lo espiritual. Quizás su vientre físico fue congelado, porque ella era en sí misma un vientre mayor sobre el papel.

A juicio del dramaturgo e investigador Ulises Rodríguez Febles, “Dora Alonso concibió a Pelusín con su ADN de estirpe nacional”.

De manera especial se otorgó el Premio 60 años de Pelusín del Monte por el rescate y promoción del personaje a Freddy Artiles (post morten), Armando Morales, Pedro Valdés Piña y Zenén Calero.

Más tarde, en la sala Pepe Camejo, la lectura interpretada del texto de Dora Alonso Viaje a la Luna o un invento superfirolítico por Teatro de Las Estaciones hizo reír a todos, recordar a otros y estremecerse a los más jóvenes tan solo con una frase: “A ver niñita, ¿qué se te perdió en el cielo? ”.

Claro que hubo descarga como en todos los cumpleaños, canciones infantiles cantadas por Freddy Maragotto, cuentos de Mayra Navarro y Carlos González trajo a Pelusín sobre el escenario, al tiempo que se escuchaba la grabación original de Marta Falcón: la voz por excelencia de Pelusín del Monte.

Con aquella voz cantando  “Niñito cubano, ¿qué piensas hacer?”,  quién sabe si algún adulto salió del salón con unos años de menos en el alma y unos deseos resucitados de correr por los trillos descalzos.

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Abriendo obturador: ¡Chirrín Chirrán! Se acabó el 12 Titim…

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Por Rubén Darío Salazar
¡Chirrín Chirrán! Se acabó el 12 Taller Internacional de Títeres de Matanzas (Titim). Me lo decía a mí mismo sentado en lo oscuro del Cine Teatro Velasco, escenario emergente de nuestro evento, en tanto se concluyen las obras de restauración del decimonónico Teatro Sauto, joya arquitectónica de la urbe apitalina yumurina y sede tradicional del Titim por más de 15 años.
Los inquietos artistas de la joven agrupación portorriqueña Y no había luz, representaron en la clausura el espectáculo “Cutendencias”, mezcla de clown, danza, títeres y plástica, que a nadie dejó indiferente; ya sea por la inusual dramaturgia escénica que utilizan, por los sonidos extraverbales de sus actores performeros o por criticar desde las tablas una sociedad demasiado dividida por las pugnas raciales, religiosas, sociales, políticas, ajena a los diálogos de coexistencia y vida que hacen a la raza humana mejor.
Esa marca final habló de lo que vendrá en 2018, y sobre todo sobre la decisión del comité organizador de la fiesta titiritera matancera, de no poner riendas a la creación, y sí tender puentes a todas las estéticas que existen, siempre y cuando sean honestas, dignas, auténticas.

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Abriendo obturador: Justo en la línea meridiana

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Por Dania del Pino
Fotos: Sonia Teresa Almaguer

Justo cuando el sol está sobre el meridiano de Greenwich, unos pocos objetos sobresalen para emitir alguna sombra. Justo en el centro, el hombre se muestra por encima de las especies para hacer sus propias historias y dejarlas a otros, perpetuarlas en ese ejercicio de buscar siempre la trascendencia, la eternidad. De esta misma manera sobresale Ezequiel García Romeuen el marco del TITIM con su obra La Méridienne, uno de los mejores recuerdos que guardaré de esta 12 edición.

Lo que resulta trascendente en este caso es descubrir la subversión constante del tiempo. Por un lado esperamos junto a otros espectadores apenas cinco minutos de espectáculo, una espera mucho más larga que los instantes que dura la experiencia estética. Por otro, es interesante la reflexión que emerge de la propia obra en torno a la existencia como ciclo, a lo efímero de la vida y los espacios humanos. Pero sobre todo encierra un acontecimiento aún más notable, y es que tras esos cinco minutos iniciamos un proceso de pensamiento mucho más profundo y duradero que el flashazo teatral que esla puesta en sí misma.

En un teatrino en miniatura, como dentro de una caja de pandora, acontece un espectáculo visual y filosófico. Con una exquisita manipulación y el acertado diseño de espacio y personajes, la obra parece remitirnos por momentos al universo cinematográfico. La atmósfera creada por el director a través del recurso de la luz, junto a la soledad del espectador en medio de la oscuridad, nos recuerda a ratos una sala de cine a pequeña escala. La soledad del espectador frente a la soledad del títere, ambosguiados por la labor magistral del titiritero.

La Méridienne es una tesis en torno a lo efímero y el conflicto del ser humano con el tiempo, la lucha por dejar una huella que en definitiva será borrada. Es una tesis incluso en torno a la relación del objeto y el manipulador, tan efímera e imperecedera como el ejercicio mismo de lo teatral. La mano del hombre recae sobre el títere como por sobre el hombre cae siempre el destino de morir, de ser olvidado. Ahora, sin embargo, quienes disfrutaron del espectáculo, recordarán durante mucho tiempo el momento exacto en que el sol se coloca sobre el meridiano, la imagen precisa de Ezequiel García guiando al títere.

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Abriendo obturador: Entrevista a Alberto Palmero (director del museo El castillo de los títeres-México) en el 12 Taller Internacional de Títeres Matanzas 2016

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Por: Mery Delgado

Estuve impartiendo un taller sobre la anatomía de la marioneta. La marioneta es uno de los muñecos más complicados, porque no está pegado al cuerpo, está alejado de uno a través de hilos y es muy difícil este arte. Es difícil hasta el punto en que son pocos los titiriteros que los utilizan. Hay algunos que son todos unos especialistas, pero sin embargo no dominan esta técnica. La marioneta mientras más hilo tiene más complicada es, a mayor altura mucho más,porque se hace más lento su movimiento. Pero es una técnica muy bonita. Cuando uno la domina la puede utilizar de muchas formas. Y mi propósito es que la aprendan, por eso se me ocurrió hacer un festival de marionetas aunque tengo que pensarlo bien. Aquí los antecedentes que hay son Carlos González, Pedro Valdés Piña, estoy yo, y también se fundó el Club UNESCO de Marionetas de Cuba, que ya nadie habla de él. Y resulta que eso fue lo que hizo un movimiento en el país de lo que es el arte de las marionetas, que se lo debemos a la Comisión Cubana de la UNESCO de aquel momento.

Este es un taller que da oportunidad a otros. Yo digo que hay que descubrir y yo estoy asombrado con lo que estoy viendo acá. Yo digo que esto es algo bello, pero que le tienen miedo. El ejemplo es este grupo que tengo en el taller, que cuando empezamos le tenían miedo a las marionetas, pero con el tiempo, cuando probaron que pudieron manipular, y sobre todo jugar con ellas, se dieron cuenta de que podían hacerlo perfectamente. Lo que para el ritmo del cubano contar una historia con marionetas es algo muy difícil porque tenemos mucho movimiento, mucha sazón, mucha gracia, y eso a veces nos limita. Sin embargo, yo no puedo influir en lo que vas a hacer, yo tengo que dejar que puedas desarrollarte. Entonces este es un taller de ideas, no de construcción porque en nueve horas no puedes hacer nada. Es dejar la semilla para después venir por los frutos.

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Noticias del Lente en taller

El árbol blanco: corpus de un sueño

Por: Ricardo Sarmiento

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Un pequeño príncipe, hijo de reyes tiranos, tiene un sueño del cual solo recuerda  versos sobre las bondades que traerá el nacimiento del árbol blanco. Su sueño es su acto de fe. Fuera del palacio se afilan las armas para la revolución del pueblo. Nuestro príncipe es ajeno a la condición de miseria en tanto cree en la existencia de un árbol que, cual fuente de la vida, sirve de bálsamo a los padecimientos humanos.

El árbol blanco es el último estreno de Retablos, una obra de fábula en la cual la acción dramática se dilata hasta la inmovilidad. Recurre a la acumulación de sucesos para provocar la progresión, pero el mayor acierto en la historia radica en la reiteración del sueño del príncipe. Nada importa más que el sueño: si fracasa, si se cumple; y alrededor de él danzan muñecos y actores. Cuando el actor que manipula al príncipe mueve al muñeco de forma tal que pasa a primer plano el acto de transmisión de la vida y no el resultado titiritero, estamos cerca de construir el camino del recuerdo: se establece el diálogo con el recuerdo que tiene el príncipe de su sueño, donde las palabras pueden olvidarse porque en el cuerpo del personaje se ha escrito el crecimiento del árbol y sus milagros.

La poética del director se manifiesta en lo grotesco, pero más aún en lo que pudiera llamar técnicas de relación: distintas técnicas, dimensiones y vestuarios se emplean para representar un mismo personaje; la perspectiva se transforma en la medida en que los objetos escenográficos se revelan; el imaginario del mundo al cual recurre plagado de zonas oscuras, coreografiadas sobre el filo de una navaja… Su poética vuelve a traer la exposición del sufrimiento, el martirio, y las vertientes de la ironía o la trascendencia que bien pueden ir de la mano. Seres humanoides, surreales, con almas despiadadas, nos sumen en la pálida sombra que emite el reflejo de un grabado de Goya.

¿Acaso no es lento el tiempo cuando asistimos al surgimiento de una pasión?

Noticias del Lente en taller

Desde Soledad 308

Por: Ricardo Sarmiento

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La Isla Secreta participó en el XII TITIM con su espectáculo Oración. Al decir de Rubén Darío Salazar este era un espectáculo invitado, con muñecos al borde del retablo. Pues he que en Oración los muñecos son un elemento fundamental, son parte de la génesis que provocan los actores. En su espacio original, el espectáculo consta de una segunda parte: una tertulia sobre el proceso de construcción de la obra, donde se devela la historia  que hay tras la red de cuerpos. Ahora abrazamos esta plegaria como promesa de rodillas en el camino.